Conjuntivitis en verano: tratamiento y cómo prevenirla

por / Jueves, 23 agosto 2018 / Publicado enOftalmología
conjuntivitis

Uno de los problemas oculares más frecuentes en la población es la conjuntivitis. Se estima que cerca del 10-20% de la población mundial tiene algún tipo de conjuntivitis alérgica, que a menudo causa detrimento en su calidad de vida, productividad escolar y laboral. Sin embargo, en esta época estival en la que las altas temperaturas son protagonistas y acostumbramos a refrescarnos en piscinas y en el mar esta cifra suele aumentar hasta un 30%, en donde la frecuencia de conjuntivitis irritativa por causas toxicas como el cloro de la piscina supone el 10% de las consultas oftalmológicas.

Además, los expertos señalan que cada vez es más alta la prevalencia de esta patología en países occidentales debido a la contaminación del aire y al cambio climático.

La conjuntivitis es una enfermedad inflamatoria que afecta directamente a la conjuntiva y a los tejidos vecinos. La conjuntiva es una delgada membrana mucosa que reviste la superficie interna del párpado y cubre al ojo (la esclera). Se convierte así en una barrera primaria contra alérgenos ambientales, agentes químicos e infecciosos”, explica el Dr. Juan Carlos Ramírez Espinoza, oftalmólogo en la clínica oftalmológica de Algeciras en la Clínica Virgen del Rosario “Durante el verano existe un aumento de las conjuntivitis de origen irritativo, entre ellas están las causadas por alérgicas como polen, polvo o moho, y las que son consecuencia de agentes químicos como el cloro de piscina, agua mal tratada, o agua salada, así como por el baño en agua dulce que pueden provocar infecciones en la superficie ocular y cornea. En verano es más frecuente este tipo de conjuntivitis debido al aumento de la actividad diaria fuera de casa, y al estar expuesto con mayor probabilidad a agresores externos”, añade.

Entre los síntomas de conjuntivitis irritativa por agua de piscina se encuentran picor, quemazón, lagrimeo, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, fotosensibilidad y edema. “Sin embargo cuando los síntomas más intensos son el picor, lagrimeo y asocia algún antecedentes de alergia, como rinitis o dermatitis, se puede estar ante un cuadro de conjuntivitis alérgica”, señala el doctor Espinoza. “Cuando el ojo se acompaña de mayor inflamación, dolor, disminución de visión y secreciones, hay que pensar en un componente infeccioso que hay que investigar y tratar de forma prioritaria. Para llegar a un diagnostico es fundamental asistir al especialista en oftalmología, quien dirigirá las pruebas necesarias que cada caso requiera”.

El diagnostico se hace teniendo en cuenta los factores de riesgo, anamnesis y exploración médica. Para la conjuntivitis alérgica, los cuadros clínicos suelen ser recurrentes, bilaterales, asimétricos y estacionales aunque en algunos casos pueden ser crónicos. Para ello, el doctor destaca la importancia de “tomar la agudeza visual, hacer una exploración de los parpados y de toda la superficie ocular, hacer tinciones de la cornea y evaluar su integridad. En la conjuntivitis irritativa por agentes químicos, existe el antecedente de exposición, dolor, ojo rojo y sensación de cuerpo extraño. Durante la exploración puede haber reacción folicular, sin secreciones y frecuentemente sin lesiones en cornea”.

Tratamiento conjuntivitis

Para el tratamiento de la conjuntivitis, “lo fundamental en este escenario es la prevención y se recomienda el lavado de manos por lo menos 3 veces al día, no frotar los ojos con las manos sucias, y en el caso de las mujeres no compartir el maquillaje, dado que estos se convierten en vehículos para el trasporte de infecciones al ojo. Tampoco se recomienda el uso de gafas de mercadillo, debido a que éstas no tienen filtros frente a la radiación ultravioleta adecuados, y solo disminuyen la cantidad y calidad de luz que llega al ojo”, recomienda el doctor. Además, insiste en la importancia de no bañarse en verano con las lentillas puestas dado “el gran riesgo de infección bacteriana y/o amebiana en la cornea”.

Dependiendo de los factores de riesgo y la exploración oftalmológica, una actuación rápida y eficaz consiste en un tratamiento antimicrobiano para el control de la inflamación, restauración de la superficie ocular y un seguimiento adecuado. “En las conjuntivitis de origen alérgico es fundamental evitar los alérgenos desencadenantes como el polvo, polen o pelos de animales, aplicar lagrimas artificiales y realizar una higiene palpebral, también se puede aplicar tratamiento farmacológico entre los que están los vasoconstrictores locales antihistamínicos, estabilizadores de los mastocitos de aplicación tópica, corticoides tópicos, terapia inmunomodora tópica y en algunas ocasiones corticoides sistémicos por cortos periodos”

Es necesario limpiar y aspirar las superficies de la casa para eliminar los alérgenos, cerrar ventanas y puertas en los días con mayor polen en el ambiente, subir las ventanillas al viajar en coche, utilizar gafas al montar en bicicleta, usar aires acondicionados que dispongan de filtros para polen y humidificadores.

También, para prevenir la conjuntivitis irritativa causada por el cloro de la piscina, agua de mar u otras, se aconseja el uso de gafas para nadar, no frotarse los ojos, ducharse al salir del agua, no compartir toallas ni cosméticos, usar gafas de sol y retirar las lentillas de contacto antes de entrar al agua. “Ante una conjuntivitis irritativa sin componente infeccioso, se puede iniciar la terapia con lagrimas artificiales y corticoides tópicos por un periodo corto. Ante cualquier malestar ocular en progresión es recomendable asistir a una valoración oftalmológica”, recalca el doctor.

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